La Constitución canadiense es la ley fundamental del país.
Establece el gobierno, el sistema legal y los derechos y libertades individuales.
El capítulo de derechos de la Constitución garantiza el trato igualitario y la protección de la ley para todos los individuos: derechos fundamentales de libertad, derechos legales, derechos de idiomas, derechos de movilidad, libertad de expresión, libertad de religión y libertad de asociación. Todo ciudadano canadiense puede participar y votar en las elecciones.
Canadá reconoce explícitamente la igualdad de hombres y mujeres en todo sentido, especialmente en oportunidades de empleo, educación, participación democrática, status financiero y demás beneficios de las leyes.
Los residentes permanentes tienen garantizados la mayoría de estos derechos, salvo la participación en los procesos electorales.
Se exige que los residentes y ciudadanos cumplan con sus responsabilidades, tales como la obediencia a la ley, el respeto por los derechos de los demás y el pago de los impuestos.
El abuso domestico y el maltrato infantil no es tolerado en Canadá y son fuertemente castigados por las leyes.
Los residentes permanentes pueden ser deportados en casos extremos como crímenes en general, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, terrorismo o por mentir en su aplicación de inmigración.