Puntos a Favor
Los canadienses disfrutan de un estándar de vida confortable, tienen un buen sistema de salud, seguridad social, alto nivel educativo y un ambiente natural, seguro y limpio. Por ejemplo, 6 de 10 familias son dueñas de una casa propia, y un 40% de las personas mayores de 15 años son graduados universitarios. El porcentaje de personas de la tercera edad (mayores de 65 años) se duplico en los pasados 20 años.
Es relativamente más fácil emigrar a Canadá que a muchos países. Desde 1990 Canadá otorga trato preferencial a los inmigrantes que tienen familiares en el país o que cuentan con estudios superiores en áreas técnicas especializadas. Esta modalidad es denominada "inmigración selectiva". Datos recientes, reportan que muchos inmigrantes tienen más alto nivel educativo que los nacidos en Canadá.
Ha sido declarado como uno de los mejores lugares del mundo para vivir, lo cual da fe de sus altos niveles en calidad de vida y bienestar.
El capítulo de Derecho y Libertades de la constitución de Canadá garantiza los derechos fundamentales de igualdad, movilidad, legalidad, además de libertad de expresión, reunión y asociación.
La visa de residencia permanente se otorga, en principio, por 5 años, de los cuales, el inmigrante tiene que vivir al menos de dos años continuos en Canadá, para no perder el status de residente. Esto otorga la ventaja de contar con suficiente tiempo para planificar la salida del país de origen.
Puntos en Contra
La vida puede resultar muy dura o estricta y pudiera chocar con la idiosincrasia y forma de ser latinoamericanas.
El clima puede resultar difícil de tolerar, sobre todo por la predominancia de invierno en casi todas las regiones. Esto puede afectar seriamente a quienes han vivido en climas cálidos ya que condicionan todas las actividades de la vida diaria y se requiere tiempo para aprender como sobrellevarlo.
El pago de impuestos es obligatorio y su cumplimiento es supervisado por las leyes. El inmigrante puede ser deportado si no cumple con esta obligación.
El bien de la comunidad impera sobre el individuo. Si el inmigrante no contribuye de algún modo efectivo con la economía o bienestar del país, puede no ser aceptado e incluso deportado (salvo casos humanitarios).
Muchos sociólogos y estudiosos de la política definen a Canadá como la "Dictadura del ciudadano" debido a la ley, sus normas y reglamentaciones. Todo está previamente determinado y debe ser cumplido a cabalidad, hasta las cosas más sencillas y domesticas están reguladas.