Evite beber el agua de la red general o en la calle. Pregunte si el agua que le sirven está purificada.
En cuanto a los alimentos se refiere, es poco recomendable consumirlos en los puestos callejeros o en lugares que no demuestren higiene. A ello debe sumarse la condimentación y cantidad de grasas que se emplean en la cocina tradicional, por lo que es preferible moderarse al comerlos.
La altitud de la ciudad hace disminuir un poco la capacidad física de quienes provienen de otros lugares, aunque la adaptación es rápida.
Los niveles de contaminación atmosférica que hay en la ciudad pueden causar irritación en ojos, nariz y garganta; fatiga e irritabilidad. Evite permanecer al aire libre mucho tiempo, en especial durante la temporada seca.